domingo, 11 de octubre de 2009

Cap.4 parte C

El camino hacia su casa no era largo pero me cansé debido a que lo llevaba en una silla de ruedas y estaba en una cuesta, el problema era que estaba hacía arriba.
Entramos y la puerta pronunció un extraño rechinido, cómo si lo hubiera dicho a mi oído. Al entrar, caminé directo al mueble más cercano, y, literalmente me desplomé en el sillón. Estaba tan emocionada, fery, mi fery volvería a caminar. Su pequeña sonrisa con ventanas salió a la luz de nuevo y suspiramos a coro…

Esa noche soñé que fery corría hacía Verner gritando- ¡estás aquí! Prometiste venir y lo cumpliste, ¡ahora seremos felices para siempre! – y le daba un abrazo. No entendí ese sueño hasta mucho tiempo después.

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