CAP.1
Esta es mi historia, mi nombre es France Eloise LLasín y vivo en Hopscotch. Hopscotch puede ser un mundo paralelo al tuyo, o quizá sea parecido a donde estés leyéndolo. Ese era un lugar fantástico para vivir, o por lo menos eso opino, aunque una tras otra “aventura” que he tenido ahí podría contradecirme por completo.
Hopscotch era un pueblito tranquilo, que forma parte de la nación de Shienva. Ese era un pueblo famoso por tener varios practicantes de la “maphia”; la maphia era otro de los muchos tipos de magia que hay, pero esta funcionaba un poco distinta. La maphia era exclusiva de los músicos. Pianistas. Verner…. El siempre será el mejor pianista que he escuchado…
Mi historia no es un gran relato de una hechicera poderosa; solo soy una pediatra, me dedico a salvar la vida de los niños, y de pasó intentar salvar el matrimonio de los padres. No es una historia muy feliz, y no les aseguro que sea triste…solo es mi historia
Todo comenzó cuando conocí a Verner, ¡ah! Que maravilla de persona, era totalmente amistoso y gentil e inteligente y por demás muy apuesto si me permiten agregar. Era músico, escribía muchísimas canciones, ¡preciosas canciones! Era 3 años mayor que yo. Nunca olvidare como nos conocimos: de golpe, literalmente….
Yo, que también soy pianista, entre a su tienda de instrumentos y el estaba dispuesto a que yo me llevara uno de sus pianos, decía que eran perfectos para mi. Entre todos hubo uno que me llamó bastante la atención. Estaba justo en un rincón, y se veía un poco gastado y extrañamente familiar. Verner me pidió que lo probara y dijo que era un piano “testarudo”. Solo pensé que estaba desafinado, pero no. Jamás pensé en que era un piano para practicantes de la maphia, y Verner jamás pensó que yo no era hechicera. Comencé a tocar, toqué como nunca antes. Quede fascinada con aquel piano de cola tan bello.
-¿Te lo llevarás?-me preguntó el hombre- por que es un piano muy bonito, y creo que va contigo.
Yo me levante velozmente de el banco intentando evadir la pregunta porque seguramente no podría costearlo pero el me tomó de la mano y abrió el piano. Me acerqué para ver las cuerdas y gesticule lánguidamente
-Perdona, no puedo llevarlo- y entonces acerqué mi mano al espacio que estaba abierto de la caja de sonido del precioso piano y de repente, de la nada sentí una punzada en mi mano derecha. Voltee. ¡El piano se había cerrado en mi mano! ¡Mi mano de cirujana!
-¡Beshutour!- oí a Verner decir y vi como el piano se abría de nuevo- Perdona yo… yo no sabia que no eras hechicera
- No… noha… nohaycuidado- dije a punto de sollozar.
-Ven deja que te vende la mano- Dijo muy preocupadamente, acto seguido tomó mi mano con extrema delicadeza como si fuera una pompa de jabón, y sentí un gran alivio.
-No te preocupes, al ver la forma de mi dedo, no es lógico que sea una fractura…
-¿Eres doctora?
-¡Pediatra!- dije muy animadamente- así que si quieres llevar a alguno de tus hijos…
-¡¿hijos!?- y noté que se veía un poco angustiado- No, yo ni siquiera tengo una novia. Hablando de novia, quisiera saber si te gustaría salir alguna vez, si es que no tienes marido- y me lanzó una sonrisa entre pícara e inocente.
Al escuchar estas palabras me sonroje totalmente. Jamás me había pasado algo parecido, ya que no soy muy bonita.
-No se si deberías ser tan directo- bromee (creo que también solté una risita nerviosa)
-Pero tengo mis ojos puestos en ti, desde que llegaste y te asomaste por la vitrina, con sólo mirarte puedo saber que hacemos pareja. Prometo que somos compatibles solo déjame mostrártelo- y me extendió la mano suavemente, como si su mano fuese tan ligera como una pluma a la deriva.
No tuve mas remedio que aceptaba salir con el….
Recuerdo muy bien ese día. Ese día también fue cuando llegó mi más grande desafío hasta ahora. Mi más grande paciente. Fernando, mi sobrino.
Fernando (fery, como la familia le llamaba) era un pequeño muy alegre, de 7 años. Siempre me vio como una hermana mayor y yo a el… pues como a un sobrinito.
Siempre fuimos muy unidos, y yo era su modelo a seguir. Siempre salíamos juntos e inventábamos formas de pasar un hermoso rato, juntos. Yo suelo enfermarme mucho y fery sacó esa característica mía, pero nunca fue de cuidado ya que me tenía a mí, y yo no podía cobrarle a mi hermana –con lo especial que era- mi consultorio estaba decorado con los colores favoritos de fery, y los dulces que regalaba a mi pacientes también.
Siempre desde que tenía 12, me decían que tengo ángel con los niños, ahora que tengo 24, sigo teniéndolo, y los niños, todos, son espectaculares.
Como iba diciéndoles, ese día, después de ir por un poco de jugo de rolwings (el mayor recurso económico de Hopscotch) con Verner, el hombre de la tienda, regrese al consultorio y en la entrada de el, encontré a mi hermana, Carlota, hincada en el piso cubriéndose la cara. Me extraño mucho, se supone que habían salido de vacaciones con fery. Corrí hacia ella para ver que sucedía y vi que estaba aferrando sus delgadas manos (ella es una mujer preciosa) en un sobre grande y amarillo. No tardé ni 2 segundos en invitarla a pasar al consultorio para que estuviese más cómoda. Comencé a interrogarla, dulcemente, claro. No podía verla llorar así.
-Es que, Eloise no puedes imaginarte que ha ocurrido, vine lo más rápido que pude, fery, fery no esta bien
- ¿Qué ha ocurrido?- dije lo más serenamente que pude
-El, el- le brotaron lagrimas de los ojos- esta muy enfermo….
- Oye, si estas intentado manipularme, bien sabes que nunca les cobraría por un tratamiento, siempre lo he pagado de mi sueldo.
-No, no quiero manipularte, el motivo que este aquí es que eres una gran doctora, sólo tú puedes salvarlo.
Sentí un frio horrible en mi pecho. Esas palabras retumbaron a mi ego. Pero, atender a un familiar, eso no es posible, no es tan sencillo. ¿Por qué mi hermana me necesitaba a mí?
-No tienes idea de lo difícil que me resultaría eso.
-Sí la tengo- mi hermana nunca había sido firme conmigo antes.
-Pero, yo….
-Tu sí puedes- me interrumpió- eres la Pediatra más capacitada de Hopscotch, si no es de Shienva
-Lo haré. Todo sea por el pequeño. ¿No tienes algún indició de lo que tiene?
-No- suspiro muy amargamente; me intrigó, parecía que me estaba mintiendo.
-¿Dónde se encuentra ahora?
-Con su padre, en casa, por supuesto.
Se me partía el corazón pero no podía llorar enfrente de mi hermanita, tenía que ser un apoyo para ella no una carga. Nunca se me habría ocurrido que algo de esa magnitud se me presentara.