martes, 1 de diciembre de 2009

ahora sí, prometido, es deuda

Llegó el día de la cirugía. Desperté, tenía ojeras, parecía un mapache… El cielo estaba teñido de un rojo sangre. Mal indicio. De repente unos nubarrones cubrieron el cielo. Me duche, “no puede ser” pensé, no había agua caliente. Me vestí, no sé porque, pero a diferencia de los demás días, me hice una cola de caballo me amarré un moño rojo al cabello, use ropa elegante, me puse mi abrigo hecho de seda y partí hacia el hospital. Eran las tres de la mañana. Mi hermoso pueblo, estaba lánguido y desierto. El hospital estaba bastante lejos de mi casa, pero no me importó.

Caminé sola cuadra por cuadra, avancé 3cuadras cuando vi unos extraños ojos mirándome, eran como los ojos de una fiera, parecía que estaba apunto de atacar… Me gruñó pero, ese gruñido no era de este mundo.

Poco a poco me fui acercando a los fieros ojos color amarillo chirriante, pero mientras mas me acercaba, más se oía, más penetraban sus ojos, mas me quemaban la cara, pero tenía que acercarme. Oí su gruñido y me hice hacia atrás, caí, ahora estaba lloviendo. Oí que algo caminaba hacia mí… solo me cubrí la cara con mis manos.

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